jueves, 28 de noviembre de 2013

Yo no fui ingeniero, estudié Arte

Antes de empezar a escribir en este blog creo que es importante presentarme: soy Pamela, tengo 25 años y estudié Licenciatura en Artes. Desde muy chica me ha gustado mucho escribir y de hecho he tenido blogs de todo tipo, en los cuales he intentado plasmar mis inquietudes, porque si hay algo que me sobra, son las inquietudes.
Hoy soy una persona relativamente cesante (lo de relativo es porque pituteo harto, pero no tengo pega estable) y en el tiempo que me da estar sin trabajo y los caldos de cabeza por no poder encontrarlo, decidí que quería plasmar en un blog las cosas que voy pensando a diario, mientras pateo la perra.

Como no quiero escribir todo de una vez, ni echarme a todo el mundo encima de buenas a primeras, hoy sólo les voy a contar un poco de mi y luego iremos ahondando en esto de no haber sido ingeniero. Yo en realidad no sé si quizas no he dado lo mejor de mi en las cosas que he hecho, no he sido lo suficientemente proactiva o movida o lo que sea que se necesita en la vida para tener éxito. No le puedo echar la culpa a nadie más que a mí por las cosas que no he hecho bien, pero lo cierto es que si tuviera que describirme diría que soy una persona de clase media, estudié en uno de los mejores colegios municipales de Santiago, salí con un promedio bastante decente (6,2), obtuve un puntaje PSU sobre los 700 en dos de las tres pruebas que rendí, ingresé a la mejor universidad del país a estudiar y soy de la primera generación de mi familia que estudió una carrera universitaria. Desde que salí del colegio entré a estudiar primero Licenciatura en Historia, carrera que no me gustó y me cambié a Licenciatura en Artes. Todos los años que estuve estudiando trabajé para poder financiar mis gastos, los cuales no puedo negar que son bastante altos. Con esfuerzo en mi tercer año de universidad me animé a postular a un intercambio, llegué a tener 4 trabajos al mismo tiempo que estudiaba para poder financiarlo y además me gané una beca que me cubrió una parte. Gracias a eso me fui 6 meses a España y comencé por primera vez a recorrer el mundo.

Aquí yo feliz recibiendo mi cartón de Licenciada en Arte

El año pasado me licencié y al poco tiempo, después de haber pasado por muchos trabajos donde me pagaban una miseria, encontré un trabajo bastante bueno en el Ministerio de Educación. No tenía prácticamente nada que ver con mi carrera pero me pagaban super bien y onda "era un trabajo en el Mineduc, o sea jelooou" así que lo acepté y me quedé ahí durante un año. No tengo nada de qué quejarme, el trabajo mirado desde afuera era la pega soñada, pero lamentablemente ciertos roces con cierto personaje de mi equipo me hicieron tomar la decisión hace casi ya un mes de tomar mis cosas y largarme. Adiós sueldo millonario (NOT), adiós estabilidad, adiós "trabajo en el Mineduc o sea jelou".
Desde hace tres semanas estoy en mi casa, pituteando como decía al principio, pero de todas maneras no dejo de asustarme. Me gustaría empezar a buscar trabajo, pero la dura ni siquiera sé por donde buscar o en qué buscar. Me resisto a ser ejecutiva de call center, promotora, vendedora o lo que sea. Y no es porque desmerezca esas labores, sino más que nada porque siento que es injusto. Injusto que tras 5 años de estudios universitarios, en los cuales me endeudé con un crédito universitario por sobre los 12 millones de pesos, sin contar lo que igualmente tuvieron que pagar mis padres mes a mes, hoy tenga que someterme a un trabajo donde me paguen el sueldo mínimo. Injusto porque todo lo que aprendí se está oxidando en mi cerebro mientras trabajo en otras cosas que no tienen nada que ver con lo aquello por lo que me amanecí, me esforcé para entregar a tiempo, me estresé para que resultará y me emocioné cuando por fin tuve la licencia para llevar a cabo.
Creo que es injusto porque uno siempre espera más y por algo uno se saca la mugre para ser algo más. A lo mejor si yo hubiera sido ingeniero nada de esto estaría pasando, yo tendría un buen trabajo y mi vida sería perfecta. Siempre recuerdo que el puntaje me alcanzaba y pude haberlo hecho. Pero fui porfiada y no fui ingeniero, estudié Arte y hoy estoy aquí: endeudada, asustada y a ratos (y lo digo con el dolor de mi alma) también arrepentida.
Sé que no estoy sola en este planeta, así que espero que este espacio sirva también para compartir opiniones, en una de esas nos unimos todos los cesantes ilustrados (hasta tenemos un nombre que nos une) y armamos un negocio o al final del día nos animamos a estudiar ingeniería vespertino.
Saludos!